¿Te han pedido una densitometría ósea después de una fractura, durante la menopausia o tras varios meses tomando corticoides? Esta prueba permite estimar la resistencia de los huesos y detectar osteoporosis antes de que aparezca una lesión, pero su resultado debe interpretarse junto con la edad, los antecedentes y el riesgo de nuevas fracturas. Aquí explico cómo se realiza, cómo leer sus cifras y qué tratamientos pueden plantearse después.
La prueba orienta el riesgo, pero no decide por sí sola el tratamiento
- La técnica habitual es la DXA, que mide la densidad mineral en la cadera y la columna lumbar.
- La osteoporosis suele definirse con un T-score igual o inferior a -2,5 en mujeres posmenopáusicas y hombres de 50 años o más.
- El examen dura aproximadamente entre 5 y 15 minutos, no suele causar molestias y utiliza una dosis muy baja de radiación.
- Un resultado de osteopenia no significa automáticamente que haya que tomar medicación.
- El ejercicio de fuerza, la prevención de caídas y una alimentación adecuada forman parte del tratamiento, con o sin fármacos.
Qué mide realmente y cuándo tiene sentido pedirla
La prueba estima la densidad mineral ósea, es decir, la cantidad de minerales presentes en una zona concreta del hueso. La técnica de referencia es la absorciometría de rayos X de doble energía, conocida como DXA o DEXA. No muestra cada detalle de la estructura ósea ni predice por sí sola si una persona sufrirá una fractura.
Lo habitual es estudiar la columna lumbar y la cadera, porque son zonas especialmente útiles para valorar el riesgo de fractura. Algunas clínicas ofrecen mediciones en el antebrazo o el talón, pero esas pruebas periféricas pueden servir como orientación y no siempre sustituyen a una DXA central.
Yo no considero razonable hacerla como un chequeo automático a cualquier edad. Suele estar indicada cuando existen factores que aumentan la pérdida de masa ósea o cuando el resultado puede cambiar la decisión clínica, por ejemplo en estos casos:
- Fractura producida por una caída leve o un golpe de poca energía.
- Mujeres después de la menopausia y hombres de edad avanzada, según su perfil de riesgo.
- Uso prolongado de corticoides u otros medicamentos que afectan al hueso.
- Menopausia precoz, bajo peso, enfermedades inflamatorias o problemas de absorción intestinal.
- Antecedentes familiares de fractura de cadera.
- Pérdida de estatura, dolor dorsal persistente o sospecha de fracturas vertebrales.
En España, el acceso por la sanidad pública depende de la valoración médica, la comunidad autónoma y los criterios del centro. En la medicina privada el precio cambia según la ciudad, el equipo y si se añade un informe especializado, por lo que conviene pedir el importe completo antes de reservar.
Cómo se realiza y cómo prepararse sin complicaciones

Durante la exploración, la persona permanece tumbada mientras el brazo del equipo pasa sobre el cuerpo sin tocarlo. Es necesario mantenerse quieto, pero no hay que introducirse en un túnel ni suele ser necesario quitarse la ropa, salvo prendas con cremalleras, botones o piezas metálicas.
La medición suele durar entre 5 y 15 minutos. No es dolorosa y la radiación es muy baja, aunque se debe avisar si existe embarazo o posibilidad de embarazo. Tampoco requiere anestesia, inyecciones ni una recuperación posterior.
Las instrucciones pueden variar ligeramente entre centros. Como preparación práctica, yo comprobaría tres cosas antes de acudir:
- Preguntar si hay que suspender los suplementos de calcio durante las 24 horas previas.
- Acudir con ropa cómoda y sin objetos metálicos en la zona que se va a explorar.
- Informar de cirugías recientes, prótesis, contrastes radiológicos recientes y tratamientos actuales.
Un contraste reciente en una prueba digestiva o radiológica puede interferir en la lectura, así que a veces se recomienda esperar unos días. No conviene cancelar ni modificar medicación por cuenta propia. La clínica o el médico que solicita la prueba deben indicar el intervalo adecuado.
Hay un detalle que a menudo se pasa por alto. Para comparar dos estudios, es preferible utilizar el mismo centro y, si es posible, el mismo equipo, porque las máquinas y los programas pueden producir pequeñas diferencias que no representan un cambio real del hueso.
Cómo leer el informe sin confundir osteopenia y osteoporosis
El informe suele incluir dos valores. El T-score compara la densidad del paciente con la de adultos jóvenes sanos del mismo sexo. El Z-score la compara con personas de edad y características similares. No significan lo mismo ni deben usarse indistintamente.
| Resultado del T-score | Interpretación habitual | Qué implica |
|---|---|---|
| Igual o superior a -1 | Densidad dentro del rango esperado | El riesgo depende también de otros factores |
| Entre -1 y -2,5 | Osteopenia | Existe menor densidad, pero no siempre se necesita medicación |
| Igual o inferior a -2,5 | Osteoporosis | Debe valorarse el riesgo global de fractura y el tratamiento |
Estos puntos de corte se aplican sobre todo a mujeres posmenopáusicas y hombres de 50 años o más. En mujeres premenopáusicas y hombres más jóvenes suele tener más sentido el Z-score. Un valor igual o inferior a -2 indica una densidad más baja de lo esperado para la edad y puede justificar una investigación médica adicional.
La cifra tampoco cuenta toda la historia. Una persona con una densidad no demasiado baja puede tener un riesgo elevado si ya ha sufrido una fractura vertebral, toma corticoides o tiene otros factores clínicos. Por eso el profesional puede utilizar herramientas de cálculo del riesgo, como FRAX, que combina edad, antecedentes y densidad del cuello femoral.
La osteopenia no es una enfermedad que obligue automáticamente a tomar pastillas. En mi opinión, uno de los errores más frecuentes consiste en convertir una cifra aislada en un diagnóstico completo, sin revisar la técnica utilizada, la calidad de la exploración, la edad y la evolución respecto a estudios anteriores.
Qué tratamientos pueden plantearse después del diagnóstico
El tratamiento depende del riesgo de fractura, no solo del resultado de la máquina. Cuando el riesgo es bajo, puede bastar con corregir factores modificables y establecer un seguimiento. Cuando es alto, el médico puede recomendar además un tratamiento farmacológico.
Medidas que protegen el hueso
El ejercicio tiene un papel central. La combinación más útil suele incluir fuerza progresiva, trabajo de equilibrio y actividad con carga, adaptada a la edad y al estado físico. Caminar puede ser beneficioso para la salud general, pero por sí solo no siempre proporciona el estímulo suficiente para conservar la fuerza muscular y reducir las caídas.
- Realizar ejercicios de fuerza dos o tres días por semana, con progresión supervisada si existe fragilidad.
- Practicar equilibrio y coordinación, especialmente si ya ha habido tropiezos o caídas.
- Asegurar suficiente calcio mediante la alimentación y valorar suplementos solo si el profesional los considera necesarios.
- Corregir un posible déficit de vitamina D según la evaluación clínica y analítica.
- Evitar el tabaco y limitar el alcohol.
- Revisar la vivienda para retirar alfombras sueltas, mejorar la iluminación y colocar apoyos donde hagan falta.
Desde la fisioterapia, yo daría tanta importancia al fortalecimiento de piernas y espalda como a la densidad mineral. Un hueso frágil es un problema, pero también lo es una persona con poca fuerza, mala visión o inseguridad al caminar. Prevenir la caída puede evitar la fractura que la medición intenta anticipar.
Medicamentos para reducir el riesgo
Cuando la probabilidad de fractura es elevada, pueden utilizarse fármacos antirresortivos, como los bisfosfonatos o el denosumab, y en casos seleccionados tratamientos osteoformadores. Los primeros frenan la pérdida de hueso y los segundos estimulan su formación. La elección depende de la edad, las fracturas previas, la función renal, otros medicamentos y las preferencias de la persona.
No recomiendo empezar, interrumpir ni cambiar estos tratamientos sin supervisión. Algunos requieren una pauta concreta y el denosumab, en particular, no debe suspenderse sin planificar una alternativa médica, porque puede producirse una pérdida rápida de protección ósea.
También es útil revisar la salud dental, los antecedentes digestivos y la tolerancia a cada opción. El objetivo no es conseguir una cifra perfecta en la siguiente prueba, sino reducir fracturas con el menor riesgo y la menor carga de tratamiento posible.
Limitaciones, errores frecuentes y seguimiento
Una DXA es una herramienta muy valiosa, pero tiene límites. La artrosis, las calcificaciones, algunas deformidades vertebrales, las prótesis de cadera y ciertas fracturas pueden falsear al alza o a la baja una medición. Si el informe incluye una vértebra no válida, el especialista puede excluirla de la interpretación.
Otro error consiste en comparar porcentajes de dos centros distintos como si fueran equivalentes. Para saber si el cambio supera la variación mínima significativa, el equipo debe conocer la precisión de la máquina y del operador. Una pequeña diferencia numérica no demuestra necesariamente que el hueso haya empeorado.
La repetición suele plantearse después de uno o dos años, aunque el intervalo puede ser mayor o menor según el riesgo, la edad, el tratamiento y el resultado inicial. Repetir el examen cada pocos meses rara vez aporta información útil y puede generar preocupación por cambios que no son clínicamente relevantes.
Conviene pedir una revisión médica si aparece dolor intenso de espalda tras un esfuerzo pequeño, una pérdida visible de estatura, una fractura inesperada o dificultad nueva para caminar. También hay que consultar si se está tomando corticoides durante meses o si existen varios factores de riesgo acumulados, aunque todavía no se haya realizado ninguna prueba.
La mejor decisión nace de unir la cifra con la vida diaria
La prueba responde a una pregunta concreta, cuánto mineral hay en determinadas zonas del hueso. El diagnóstico completo añade otra información, cómo se mueve la persona, si se cae, qué enfermedades tiene, qué medicación toma y si ya ha sufrido una fractura.
Por eso llevaría a la consulta el informe completo, las pruebas anteriores y una lista actualizada de medicamentos y suplementos. Con esos datos, el resultado deja de ser una cifra desconcertante y se convierte en un plan razonable de tratamiento, ejercicio y seguimiento.
La información de este artículo es orientativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Ante una fractura, dolor persistente o dudas sobre un tratamiento, la decisión debe tomarse con el médico que conozca la historia clínica.