La clave está en controlar la pelvis y moverse sin dolor
- La hiperlordosis no siempre es un problema: una curva lumbar pronunciada puede ser normal si no causa síntomas ni limita el movimiento.
- Prioriza el control lumbopélvico antes que estirar o fortalecer sin criterio.
- Una rutina de 15 a 20 minutos, realizada 3 o 4 días por semana, suele ser un punto de partida razonable.
- No fuerces la espalda para dejarla completamente plana. Busca una posición cómoda y estable.
- Dolor irradiado, pérdida de fuerza o alteraciones al orinar requieren valoración médica.
Qué significa realmente tener una hiperlordosis lumbar
La lordosis lumbar es la curva natural hacia dentro de la parte baja de la espalda. Hablamos de hiperlordosis cuando esa curvatura es más marcada de lo habitual, pero la postura por sí sola no confirma una lesión. Algunas personas tienen una espalda muy arqueada y no presentan dolor, mientras que otras sienten molestias con una curvatura visualmente discreta.
En consulta, yo no me fijo únicamente en la forma de la espalda. También observo cómo se mueve la pelvis, si las caderas tienen suficiente extensión, cómo trabajan los glúteos y el abdomen y qué ocurre al caminar, agacharse o estar de pie. La causa puede relacionarse con hábitos posturales, rigidez de los flexores de cadera, falta de fuerza o problemas estructurales, por lo que el mismo ejercicio no sirve igual para todo el mundo.
El objetivo más realista es mejorar la distribución de las cargas y la capacidad de moverte con control. Los ejercicios pueden reducir la sensación de tensión y mejorar la función, pero no siempre modifican de forma permanente la forma de las vértebras ni una curva estructural.
Ejercicios útiles para mejorar el control lumbar
Empieza con movimientos lentos y una respiración tranquila. Deberías notar trabajo muscular, pero no un dolor punzante, hormigueo ni síntomas que bajen por la pierna.
Retroversión pélvica tumbado
Túmbate boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados. Al soltar el aire, activa suavemente el abdomen y acerca el pubis al ombligo para reducir el hueco entre la zona lumbar y el suelo. Mantén la posición 5 segundos y repite entre 8 y 12 veces.
No intentes aplastar la espalda con fuerza. Este ejercicio sirve para aprender a encontrar una posición pélvica estable, no para mantener la zona lumbar rígida durante todo el día.
Puente de glúteos
Desde la misma posición, activa el abdomen y eleva la pelvis hasta formar una línea cómoda entre hombros, caderas y rodillas. Aprieta los glúteos arriba sin arquear la espalda y baja despacio. Haz 2 series de 8 a 12 repeticiones.
Si notas el ejercicio sobre todo en los lumbares, sube menos y piensa en empujar el suelo con los talones. La función de los glúteos es importante porque ayudan a extender la cadera sin pedirle todo el trabajo a la espalda baja.
Dead bug con apoyo de talones
Túmbate boca arriba con las caderas y las rodillas flexionadas. Mantén las costillas relajadas y la pelvis estable mientras bajas un talón hasta tocar el suelo y vuelves a la posición inicial. Alterna las piernas durante 2 series de 6 a 10 repeticiones por lado.
La espalda no tiene que estar completamente pegada al suelo, pero sí debe evitarse que el abdomen se relaje y la zona lumbar se arquee de repente. Cuando controles el movimiento, puedes alejar más la pierna.
Bird dog
Colócate a cuatro apoyos, con las manos bajo los hombros y las rodillas bajo las caderas. Extiende lentamente una pierna hacia atrás y, si puedes mantener la pelvis quieta, añade el brazo contrario. Mantén 5 segundos y realiza 6 repeticiones por lado.
Imagina que llevas un vaso de agua sobre la zona lumbar. Si la pelvis gira o la espalda se hunde, reduce el recorrido. La calidad del movimiento importa mucho más que estirar brazos y piernas al máximo.
Estiramiento del flexor de cadera
Adopta una posición de zancada con una rodilla en el suelo. Lleva ligeramente la pelvis hacia atrás, aprieta el glúteo de la pierna atrasada y desplaza el cuerpo unos centímetros hacia delante. Mantén 20 o 30 segundos por lado, sin rebotes.
El estiramiento debe sentirse en la parte delantera de la cadera y no como presión en la espalda. Si para conseguir amplitud tienes que arquear los lumbares, estás compensando el movimiento.

Una rutina sencilla para practicar en casa
Esta secuencia combina movilidad y fuerza sin exigir material. Yo empezaría con ella durante dos semanas y observaría cómo responde el cuerpo antes de añadir dificultad o más repeticiones.| Orden | Ejercicio | Dosis inicial | Qué debes notar |
|---|---|---|---|
| 1 | Retroversión pélvica | 8-12 repeticiones | Control suave del abdomen y la pelvis |
| 2 | Puente de glúteos | 2 x 8-12 | Trabajo en glúteos, sin presión lumbar |
| 3 | Dead bug | 2 x 6-10 por lado | Estabilidad mientras se mueven las piernas |
| 4 | Bird dog | 2 x 6 por lado | Control de la espalda y la pelvis |
| 5 | Estiramiento del flexor de cadera | 20-30 segundos por lado | Tensión moderada delante de la cadera |
Descansa entre 30 y 60 segundos entre series y realiza la rutina tres o cuatro veces por semana. La movilidad ligera puede practicarse a diario, pero no hace falta convertirla en una sesión larga. Si después de entrenar aparece más dolor y no vuelve a tu nivel habitual en las siguientes 24 horas, reduce el volumen.
Caminar también puede ser útil para mantener la espalda activa. Empieza con 10 o 15 minutos a un ritmo cómodo y aumenta gradualmente, siempre que no empeoren los síntomas.
Cómo adaptar los ejercicios y evitar errores frecuentes
No intentes corregir la postura todo el día
Pasar horas contrayendo el abdomen y metiendo la pelvis hacia dentro puede generar más rigidez. Prefiero enseñar cambios de posición y movimiento que imponer una postura perfecta. La mejor postura es la que puedes variar sin dolor y sin mantener una tensión innecesaria.
Estirar no compensa una falta de fuerza
Estirar los flexores de cadera puede aliviar una sensación de tirantez, pero no sustituye al trabajo de glúteos y tronco. Del mismo modo, fortalecer el abdomen sin aprender a respirar y mover las caderas puede aumentar la tensión. La combinación suele ser más útil que insistir en una sola estrategia.Progresa con pequeños cambios
Cuando completes las repeticiones con buena técnica, puedes añadir una tercera serie, utilizar una banda elástica o aumentar el tiempo de cada posición. Haz un solo cambio cada vez para saber qué ha ayudado y qué ha irritado la espalda.
Evita de momento los ejercicios que te obliguen a hiperextender los lumbares, como mantener posturas muy arqueadas o realizar extensiones repetidas si provocan dolor. No significa que esos movimientos estén prohibidos para siempre, sino que deben introducirse según la causa y la respuesta individual.
Cuándo conviene pedir una valoración profesional
Si la molestia dura más de unas semanas, reaparece con frecuencia o limita el sueño, el trabajo o el ejercicio, merece la pena consultar con un fisioterapeuta o médico de familia. Una valoración permite distinguir una alteración de control muscular de una posible afectación de la articulación, el disco, la cadera o las vértebras.Busca atención médica con rapidez si aparece debilidad progresiva en una pierna, pérdida de sensibilidad extensa, adormecimiento en la zona genital, dificultad para controlar la orina o las heces, fiebre, pérdida de peso inexplicada o dolor intenso después de un traumatismo. Estos signos no se deben tratar únicamente con ejercicios en casa.
También conviene individualizar la rutina durante el embarazo, después de una cirugía, ante osteoporosis, espondilolistesis diagnosticada o dolor que se irradia por debajo de la rodilla. En esos casos, la cuestión no es encontrar el ejercicio más popular, sino elegir el que encaje con tu situación clínica.
La espalda mejora cuando recupera opciones de movimiento
Para trabajar una curvatura lumbar marcada, empezaría por control pélvico, fuerza de glúteos y abdomen y movilidad de cadera. Practicar poco y con regularidad suele dar mejores resultados que realizar una sesión intensa una vez por semana.
Si un ejercicio provoca dolor agudo, síntomas neurológicos o una clara empeoría al día siguiente, no lo fuerces. La meta no es conseguir una espalda completamente plana, sino moverte con más confianza, repartir mejor las cargas y mantener una actividad física que puedas sostener en el tiempo.