Hop test de rodilla - cómo hacerlo e interpretar el LSI

Sergio Romo .

24 de mayo de 2026

Tabla de resultados de hop test, comparando LSI de salto hacia delante y repetido con el retorno al deporte y otros resultados.

Cuando una rodilla falla al correr, frenar o aterrizar, la distancia del salto no cuenta toda la historia. El hop test ayuda a valorar cómo trabajan la pierna, la fuerza y el control del movimiento en apoyo sobre una sola extremidad. Aquí explico sus variantes, la forma segura de realizarlo, el índice de simetría y los límites que conviene conocer antes de usarlo para volver al deporte.

Lo esencial para interpretar una prueba de salto a una pierna

  • Evalúa la función de la rodilla durante un gesto dinámico, no solo su estabilidad pasiva.
  • Las variantes más utilizadas son el salto único, triple, cruzado y cronometrado.
  • Un índice de simetría de 90 % o más suele considerarse una referencia, no una autorización automática para competir.
  • La calidad del aterrizaje puede ser más importante que conseguir unos centímetros adicionales.
  • Dolor, derrame, bloqueo o sensación de fallo son motivos para detener la prueba.

Qué mide realmente esta valoración de la rodilla

La prueba consiste en saltar y aterrizar con una sola pierna, normalmente después de una lesión del ligamento cruzado anterior o de una cirugía de rodilla. Yo la interpreto como una medida de rendimiento funcional, porque combina fuerza, coordinación, equilibrio y confianza para cargar el peso.

Durante el gesto, el cuádriceps, los isquiotibiales, los glúteos, el tobillo y el tronco deben coordinarse en muy poco tiempo. Una rodilla puede parecer estable en una exploración tumbado y, sin embargo, mostrar pérdida de control al aterrizar, desplazamiento de la pelvis o una caída de la rodilla hacia dentro.

Por eso no es correcto afirmar que el resultado diagnostica por sí solo una rotura del ligamento. Tampoco mide únicamente la estabilidad de la articulación. El resultado ofrece una fotografía de cómo responde toda la extremidad inferior ante una demanda parecida a las que aparecen al correr, saltar o cambiar de dirección.

Qué variantes se utilizan y qué aporta cada una

No existe una única versión válida para todos los pacientes. En una valoración completa suelo combinar varios saltos, porque cada uno exige una capacidad algo distinta y una sola prueba puede ocultar déficits.

Variante Cómo se realiza Qué ayuda a observar
Salto único horizontal Un salto hacia delante y aterrizaje estable sobre la misma pierna. Potencia y capacidad para absorber la carga.
Triple salto horizontal Tres saltos consecutivos hacia delante con una sola pierna. Resistencia de fuerza y control repetido.
Triple salto cruzado Tres saltos hacia delante cruzando una línea marcada en el suelo. Control frontal y capacidad para gestionar fuerzas laterales.
Salto cronometrado de 6 metros Se recorren 6 metros saltando a una pierna lo más rápido posible. Velocidad, ritmo y tolerancia a cargas sucesivas.
Salto vertical o lateral Se salta buscando altura o desplazándose de lado. Potencia vertical, estabilidad dinámica y control en otros planos.

Los saltos hacia delante suelen guardar una relación estrecha entre sí, pero no siempre reflejan lo que ocurre en un salto vertical o lateral. Las revisiones recientes sugieren que una persona puede alcanzar una simetría elevada en distancia y seguir mostrando diferencias en la altura del salto o la mecánica de aterrizaje.

Gráfica de un hop test: número de saltos y simetría de piernas en controles y pacientes ACLR.

Cómo se realiza de forma segura y reproducible

Yo no empezaría esta valoración en una rodilla con inflamación, dolor relevante o sensación de inestabilidad. Tras una cirugía, el momento adecuado depende de la fase de rehabilitación y de la autorización del fisioterapeuta o del traumatólogo. Es una prueba exigente, no un ejercicio para comprobar por curiosidad si la rodilla “ya está bien”.

Preparación previa

Conviene utilizar el mismo calzado en ambas piernas, una superficie firme y plana y una distancia marcada con cinta métrica. Antes de medir se realiza un calentamiento progresivo y, en una valoración clínica, se dejan uno o dos intentos de práctica para familiarizarse con el movimiento.

La persona debe conocer la consigna exacta. Si en una pierna se permite usar los brazos libremente y en la otra se restringe su movimiento, la comparación pierde sentido. La posición inicial, el calzado, la superficie y el criterio para aceptar un aterrizaje deben mantenerse iguales.

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Procedimiento habitual

  1. Marcar una línea de salida y explicar cómo debe ser el aterrizaje.
  2. Realizar el salto con una pierna, procurando caer sobre la misma extremidad.
  3. Estabilizarse durante unos segundos sin apoyar el otro pie ni dar pasos.
  4. Medir desde la línea de salida hasta el talón en los saltos de distancia.
  5. Registrar normalmente tres intentos válidos por pierna y anotar el mejor o la media, según el protocolo.
  6. Repetir con la otra pierna en condiciones equivalentes.

Un intento no debería darse por válido si la persona pierde el equilibrio, toca el suelo con la otra pierna, realiza pasos adicionales o aterriza con dolor. En los saltos cronometrados se registra el tiempo y se controla que la técnica no se deteriore por intentar ir demasiado rápido.

Cómo interpretar el índice de simetría

El dato más conocido es el índice de simetría de las extremidades, o LSI. Para un salto de distancia se calcula así:

LSI = resultado de la pierna lesionada ÷ resultado de la pierna no lesionada × 100

Por ejemplo, si la pierna operada alcanza 150 centímetros y la contraria 165, el resultado es 90,9 %. En una prueba cronometrada la lógica se invierte, porque un tiempo menor indica mejor rendimiento. La fórmula habitual sería el tiempo de la pierna no lesionada dividido por el tiempo de la pierna lesionada, multiplicado por 100.

Resultado orientativo Interpretación práctica
90 % o más Simetría aceptable como referencia, siempre que la técnica, la fuerza y los síntomas también sean adecuados.
85-89 % Puede existir una diferencia relevante; conviene seguir trabajando antes de aumentar las demandas deportivas.
Menos del 85 % Asimetría clara que justifica revisar fuerza, control, confianza y tolerancia a la carga.

El umbral del 90 % se utiliza con frecuencia en decisiones de vuelta al deporte, pero no es una frontera mágica. Una revisión de personas operadas del ligamento cruzado observó que todavía podía existir un déficit de aproximadamente 5-10 % al año frente a la pierna contraria, y diferencias mayores cuando la comparación se hacía con personas sanas.

Hay otra trampa importante. Si las dos piernas están débiles, pueden parecer simétricas. Por eso yo nunca interpreto un LSI de forma aislada. También reviso el rendimiento absoluto, la fuerza del cuádriceps, la capacidad de frenar, el control de la pelvis y la seguridad que la persona siente al moverse.

Los errores que más engañan en la prueba

Conseguir más distancia no siempre significa que la rodilla esté preparada. Muchas personas compensan con el tronco, aterrizan con la rodilla casi extendida o aceptan una caída inestable porque su prioridad es llegar más lejos. El número puede mejorar mientras la calidad del movimiento empeora.

  • Comparar intentos distintos: una superficie diferente, otro calzado o un calentamiento desigual alteran el resultado.
  • Ignorar el valgo dinámico: si la rodilla se desplaza hacia dentro respecto al pie, puede revelar un problema de control frontal.
  • Permitir pasos tras el aterrizaje: así se disimula la falta de estabilidad y se sobreestima la capacidad real.
  • Medir solo la distancia: hay que observar también la flexión de rodilla, la pelvis, el tronco y el tiempo de estabilización.
  • Repetir hasta mejorar por fatiga: el cansancio modifica la técnica y puede provocar dolor o inflamación.
  • Confundir simetría con preparación deportiva: saltar bien en línea recta no equivale a frenar, girar o reaccionar ante un rival.

El aterrizaje merece una atención especial. Una persona puede obtener un resultado aparentemente bueno usando una estrategia rígida, con poca flexión de rodilla y más carga sobre la cadera o el tobillo. Esa solución puede ser útil de forma puntual, pero no demuestra que la extremidad tolere bien los gestos rápidos y repetidos de su deporte.

Cuándo es útil y cuándo se queda corto

Su uso más conocido aparece en la rehabilitación tras una lesión o reconstrucción del ligamento cruzado anterior. También puede formar parte de la valoración funcional después de otras lesiones de rodilla, siempre que el profesional adapte la prueba al estado del paciente y al objetivo concreto.

Para decidir una vuelta segura al deporte, yo combinaría los saltos con una batería más amplia:

  • fuerza de cuádriceps e isquiotibiales, preferiblemente medida con dinamómetro cuando esté disponible;
  • sentadilla a una pierna, descenso de un escalón y aterrizajes;
  • carrera, frenadas y cambios de dirección progresivos;
  • ausencia de derrame, extensión completa y dolor controlado;
  • confianza psicológica y capacidad para reaccionar sin proteger constantemente la pierna.

Las pruebas de salto tampoco sustituyen una exploración médica si hay bloqueo, chasquidos dolorosos, pérdida de movilidad, inflamación recurrente o episodios de fallo. En esos casos, insistir con saltos para obtener un porcentaje puede retrasar una valoración necesaria y aumentar la irritación de la articulación.

Para una persona que entrena por su cuenta, la opción más prudente es no convertir esta prueba en un examen doméstico. Un fisioterapeuta puede escoger la variante adecuada, controlar la técnica con vídeo y relacionar el resultado con la fase de recuperación, la edad, el deporte y los objetivos reales de la persona.

El resultado que más me importa después del salto

Un buen resultado no es solo alcanzar un 90 %. Es poder producir fuerza y absorberla con una rodilla estable, sin dolor, sin derrame y sin compensaciones visibles. La distancia o el tiempo sirven para medir el progreso, pero la calidad del movimiento y la respuesta al día siguiente completan la información.

Mi recomendación es usar esta valoración como una herramienta de decisión progresiva. Si el resultado mejora, la técnica es sólida y la rodilla tolera la carga, se puede avanzar hacia tareas más específicas. Si aparece dolor, inflamación o inseguridad, el dato no es un fracaso, sino una señal útil para ajustar la rehabilitación antes de exigirle más a la pierna.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

Las más habituales son el salto único horizontal, el triple salto horizontal, el triple salto cruzado y el salto cronometrado de 6 metros. También pueden añadirse saltos verticales o laterales para observar capacidades que los saltos hacia delante no siempre reflejan.
Se divide el resultado de la pierna lesionada entre el de la pierna no lesionada y se multiplica por 100. Por ejemplo, 150 centímetros frente a 165 equivalen a un LSI del 90,9 %. En las pruebas cronometradas se invierte la relación porque un tiempo menor indica mejor rendimiento.
No. El 90 % es una referencia de simetría, pero debe acompañarse de buena técnica, fuerza suficiente, control de la pelvis y ausencia de dolor o derrame. También hay que valorar carrera, frenadas, cambios de dirección, confianza y rendimiento absoluto, porque dos piernas débiles pueden parecer simétricas.
La prueba debe interrumpirse si aparece dolor, inflamación, sensación de fallo, bloqueo o pérdida de movilidad. Tampoco se considera válido un intento con apoyo de la otra pierna, pasos adicionales o un aterrizaje inestable, y tras una cirugía debe realizarse solo en la fase autorizada por el profesional.
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Autor Sergio Romo
Sergio Romo
Mi nombre es Sergio Romo y llevo 15 años dedicado a profundizar en el mundo de la fisioterapia, el bienestar y la ergonomía integral. Desde que comencé mi trayectoria, me ha fascinado la capacidad que tenemos para mejorar nuestra calidad de vida a través de un enfoque holístico del cuerpo y la mente. En artefisio.es, mi objetivo es desgranar conceptos complejos, desde la biomecánica del movimiento hasta las claves para un entorno de trabajo saludable, siempre buscando la información más contrastada y actual. Me esfuerzo por presentar estos temas de manera clara y accesible, ayudando a comprender cómo pequeños ajustes pueden tener un gran impacto en nuestro día a día y en nuestra salud a largo plazo.
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