Sacralización de L5 ¿cuándo causa dolor y cómo se trata?

Sergio Romo .

5 de julio de 2026

Radiografía pélvica que muestra la sacralización de L5, una anomalía vertebral que puede causar dolor lumbar.

Un informe puede mencionar una vértebra L5 parcialmente unida al sacro y dejar una duda razonable: ¿es la causa del dolor o solo un hallazgo anatómico? En este artículo explico qué significa la sacralización de L5, cómo puede relacionarse con la lumbalgia, qué pruebas suelen ser útiles y cómo plantear la fisioterapia, la ergonomía y la atención médica sin caer en alarmismos.

Lo esencial para interpretar una sacralización de L5

  • Es una variante congénita en la que L5 se une parcial o totalmente al sacro.
  • Muchas personas no tienen síntomas y descubren la alteración por casualidad en una radiografía.
  • El dolor puede proceder de la articulación anómala, el disco superior, las facetas o la articulación sacroilíaca.
  • El diagnóstico exige relacionar las imágenes con la exploración clínica, no interpretar una placa de forma aislada.
  • El tratamiento suele empezar con ejercicio terapéutico, educación y control de cargas.
  • La debilidad progresiva, la anestesia en la zona perineal o los cambios en esfínteres requieren valoración urgente.

Qué significa la sacralización de L5

La sacralización de L5 es una vértebra transicional lumbosacra. Esto significa que la última vértebra lumbar adopta características del sacro. Lo más habitual es que una o las dos apófisis transversas, unas prolongaciones óseas laterales, sean más grandes de lo normal y contacten con el sacro o se fusionen con él.

La unión puede ser unilateral o bilateral, parcial o completa. En algunos casos existe una falsa articulación, llamada pseudoarticulación, que conserva algo de movimiento y puede irritarse; en otros, la unión ósea es prácticamente completa y el segmento queda más rígido.

Yo insistiría en una diferencia que evita muchos sustos. La alteración anatómica no equivale automáticamente a una enfermedad. Puede estar presente desde el desarrollo fetal y no producir dolor, limitación ni pérdida de fuerza durante toda la vida.

Los tipos que aparecen en los informes

Los radiólogos pueden describir el hallazgo con la clasificación de Castellvi. No hace falta memorizarla, pero ayuda a entender el informe y a hablar con el especialista.

Tipo Qué describe Qué implica
I Apófisis transversa aumentada de tamaño Hay una variación ósea, pero no una articulación clara con el sacro.
II Pseudoarticulación parcial Puede existir movimiento anómalo, desgaste o irritación local.
III Fusión ósea completa El segmento es más rígido y la movilidad puede concentrarse arriba.
IV Combinación de pseudoarticulación en un lado y fusión en el otro Puede favorecer una carga asimétrica de la pelvis y la zona lumbar.

Las cifras de frecuencia varían mucho según la población estudiada y la prueba utilizada, pero las vértebras transicionales no son excepcionales. El dato importante para mí no es el tipo escrito en mayúsculas, sino si encaja con los síntomas y la exploración.

Cuándo puede relacionarse con dolor lumbar

El dolor atribuido a esta alteración recibe a menudo el nombre de síndrome de Bertolotti. No se diagnostica solo porque aparezca una sacralización en una imagen. Se considera cuando existe dolor compatible y se han valorado otras causas frecuentes, como una lesión discal, una irritación nerviosa o un problema de la articulación sacroilíaca.

La mecánica puede cambiar porque el segmento de transición se mueve menos o de manera desigual. Como compensación, el disco y las articulaciones situadas por encima pueden recibir más carga. También puede doler la pseudoarticulación, la faceta del lado contrario o la zona sacroilíaca.

Cómo suele sentirse

El cuadro es variable, pero algunas personas describen dolor bajo en la espalda o en un lado de la pelvis, molestias en el glúteo y empeoramiento al estar mucho tiempo sentadas, de pie o al girar el tronco. En otros casos aparece dolor que baja por la pierna, hormigueo o sensación de debilidad, lo que obliga a valorar una posible afectación de una raíz nerviosa.

  • Dolor mecánico que cambia con la postura o la carga.
  • Molestia localizada sobre un lado de la unión lumbar y pélvica.
  • Rigidez después de permanecer quieto durante mucho tiempo.
  • Síntomas en la pierna si existe irritación nerviosa asociada.
También hay personas con dolor lumbar y una sacralización perfectamente asintomática. Por eso no recomiendo atribuir cada molestia a la vértebra transicional. Una imagen llamativa puede distraer de la verdadera causa, que a veces está en el disco, la cadera, la musculatura o simplemente en un episodio de lumbalgia inespecífica.

Cómo se confirma y por qué importa contar bien las vértebras

El proceso empieza con la historia clínica y una exploración de la movilidad lumbar, la cadera, la pelvis, la fuerza, la sensibilidad y los reflejos. Después se decide si una prueba de imagen puede cambiar el tratamiento. En un dolor lumbar reciente y sin señales de alarma, no siempre hace falta solicitar imágenes de inmediato.

Una radiografía lumbar y pélvica puede mostrar la unión, la asimetría y otras alteraciones óseas. La tomografía computarizada ofrece más detalle del hueso y de la pseudoarticulación, mientras que la resonancia magnética resulta especialmente útil para valorar discos, nervios y tejidos blandos.

Hay una precaución poco conocida pero importante. Cuando existe una vértebra transicional, contar los niveles solo desde una imagen lumbar puede llevar a confusión. Si se plantea una infiltración o una cirugía, el equipo debe identificar correctamente el nivel anatómico, idealmente relacionándolo con imágenes de la columna completa o con un método de recuento fiable.

En casos seleccionados, una infiltración anestésica guiada por imagen en la pseudoarticulación, una faceta o la articulación sacroilíaca puede tener doble utilidad. Si reduce claramente el dolor durante el periodo esperado, aporta información sobre el origen de los síntomas, aunque no constituye por sí sola una solución definitiva.

Qué puede aportar la fisioterapia

El objetivo no es “deshacer” la fusión, porque una variante ósea congénita no se corrige con ejercicios. La fisioterapia busca mejorar la capacidad de carga, reducir la irritación y recuperar movimiento y confianza en las actividades cotidianas.

Un programa razonable

  • Educación y control de cargas para identificar qué movimientos agravan el dolor sin caer en reposo absoluto.
  • Fortalecimiento progresivo de la musculatura del tronco, glúteos y cadera.
  • Trabajo de movilidad de cadera y columna dorsal cuando esas zonas están limitadas.
  • Ejercicios de coordinación y control lumbopélvico, adaptados a la respuesta de cada persona.
  • Técnicas manuales como complemento, nunca como sustituto del ejercicio activo.

Yo no entregaría una lista cerrada de ejercicios sin explorar antes al paciente. Un movimiento de extensión o rotación puede aliviar a una persona y aumentar la molestia de otra. La regla práctica es que el ejercicio sea tolerable, que los síntomas vuelvan a su nivel habitual en un plazo razonable y que la carga aumente poco a poco.

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Medidas sencillas en casa y en el trabajo

Conviene alternar posturas y evitar pasar varias horas seguidas sentado. Una pausa breve de 2 o 3 minutos cada 30-45 minutos puede servir para caminar, cambiar de apoyo o movilizar suavemente las caderas. No hace falta perseguir una postura perfecta: suele ser más útil variar con frecuencia y ajustar la silla, la pantalla y la altura de trabajo.

Durante una fase dolorosa puede ser sensato reducir temporalmente los levantamientos pesados, los giros bruscos y las actividades que disparan el dolor. Reducir no significa abandonar para siempre. La vuelta gradual a la actividad suele ser más útil que esperar a estar completamente libre de molestias antes de moverse.

Los analgésicos o antiinflamatorios pueden formar parte del tratamiento, pero deben valorarse con un médico o farmacéutico, sobre todo si hay antecedentes digestivos, renales, cardiovasculares, embarazo o toma de anticoagulantes. La evidencia específica para esta anomalía es más limitada que la disponible para la lumbalgia general, así que conviene ajustar las expectativas.

Qué ocurre si el dolor no mejora

Si después de varias semanas de tratamiento bien ajustado no hay una mejoría clara, o si el dolor limita mucho la vida diaria, tiene sentido solicitar una valoración especializada. El siguiente paso no debería ser automáticamente una operación, sino revisar el diagnóstico, la fuente probable del dolor y la respuesta real al tratamiento conservador.

Las infiltraciones selectivas con anestésico y, en ocasiones, corticoide pueden utilizarse para aliviar síntomas y comprobar si una estructura concreta participa en el dolor. Su beneficio puede ser temporal y la decisión debe tomarla un especialista con experiencia en columna o dolor musculoesquelético.

La cirugía se reserva para situaciones muy seleccionadas, por ejemplo, dolor persistente que se relaciona de forma convincente con la pseudoarticulación y que no responde a un tratamiento conservador adecuado. Según la anatomía y el origen del dolor, se puede valorar la resección de la pseudoarticulación o una fusión, pero son procedimientos diferentes y no sirven para todos los casos.

Buscaría atención médica urgente si aparece pérdida progresiva de fuerza, dificultad para caminar, pérdida de sensibilidad en la zona genital o alrededor del ano, incapacidad para controlar la orina o las heces, fiebre, dolor tras un traumatismo importante o dolor intenso acompañado de pérdida de peso inexplicada. Estos signos no deben atribuirse sin más a la sacralización.

La imagen orienta, pero la función decide el camino

Encontrar una unión entre L5 y el sacro puede explicar ciertos cambios de carga, pero no predice por sí sola cuánto dolor tendrá una persona. La decisión más sensata combina síntomas, exploración, imágenes bien interpretadas y evolución.

Mi recomendación práctica es empezar por recuperar movimiento y tolerancia a la carga con ayuda profesional, revisar la ergonomía sin obsesionarse y escalar las pruebas o los tratamientos solo cuando aporten información útil. La presencia de una vértebra transicional merece atención, pero no debería convertirse en una sentencia sobre la espalda.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

No necesariamente. Muchas personas tienen esta variante congénita sin síntomas, y el dolor puede proceder de la pseudoarticulación, el disco superior, las facetas, la articulación sacroilíaca o incluso de otra causa lumbar. El síndrome de Bertolotti se valora cuando los síntomas y la exploración encajan con el hallazgo en las imágenes.
La evaluación comienza con la historia clínica y la exploración de la espalda, la cadera, la pelvis, la fuerza, la sensibilidad y los reflejos. La radiografía muestra la unión ósea; la tomografía aporta más detalle del hueso y la resonancia permite valorar discos, nervios y tejidos blandos. En casos seleccionados, una infiltración guiada en la pseudoarticulación, una faceta o la articulación sacroilíaca puede ayudar a identificar el origen del dolor.
El tratamiento puede incluir educación y control de cargas, fortalecimiento progresivo del tronco, glúteos y cadera, movilidad de cadera y columna dorsal, y ejercicios de coordinación lumbopélvica. Las técnicas manuales pueden utilizarse como complemento, pero no sustituyen al ejercicio activo. También suele recomendarse volver gradualmente a la actividad y evitar el reposo absoluto.
Es necesario solicitar una valoración urgente si aparece pérdida progresiva de fuerza, dificultad para caminar, anestesia en la zona genital o alrededor del ano, o incapacidad para controlar la orina o las heces. También requieren atención médica el dolor con fiebre, el dolor tras un traumatismo importante y el dolor intenso acompañado de pérdida de peso inexplicada.
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Autor Sergio Romo
Sergio Romo
Mi nombre es Sergio Romo y llevo 15 años dedicado a profundizar en el mundo de la fisioterapia, el bienestar y la ergonomía integral. Desde que comencé mi trayectoria, me ha fascinado la capacidad que tenemos para mejorar nuestra calidad de vida a través de un enfoque holístico del cuerpo y la mente. En artefisio.es, mi objetivo es desgranar conceptos complejos, desde la biomecánica del movimiento hasta las claves para un entorno de trabajo saludable, siempre buscando la información más contrastada y actual. Me esfuerzo por presentar estos temas de manera clara y accesible, ayudando a comprender cómo pequeños ajustes pueden tener un gran impacto en nuestro día a día y en nuestra salud a largo plazo.
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